Tai Chi, Tui Shou y relaciones interpersonales

La filosofía china, y también la práctica del TaiChi, se rigen por los principios del Yin y el Yang.

La idea fundamental es que todos los procesos de la naturaleza, incluidos lo que regulan la vida animal y humana, tienen momentos Yin y momentos Yang. Éstos se necesitan y se complementan, de tal manera que sin esta alternancia y complementariedad la vida y la naturaleza tal y como la concebimos serían inviables.

El Yin implica recogimiento, interioridad e intimidad. A su vez, el Yang tiene que ver con la exteriorización, la expresividad y la emisión de energía. Por ejemplo, la hibernación animal sería un caso muy claro del lado Yin de la vida, que se complementa con momentos Yang, que se dan cuando el animal vuelve a salir de su cobertizo para cazar y comer. Estos procesos se complementan, y el uno es necesario para posibilitar el otro.

Pues bien, la comunicación humana también se rige por los procesos de Yin y Yang. Para que la comunicación humana sea sana y equilibrada, los individuos deben poder complementarse, de manera que, en diferentes fases de la comunicación, uno se más Yin (receptivo, atento) o más Yang (expresivo, hablante), para acoplarse a la otra parte.

Pues bien, sucede en muchas relaciones humanas que una de las partes se apodera permanentemente del lado más Yang de la comunicación, siendo éste siempre el que habla y guía las conversaciones, dejando al otro lado siempre en un modo más Yin, pasivo, receptivo y sin la posibilidad de expresar aquello que piensa o siente.

Esta comunicación desequilibrada suele llevar consigo emociones negativas, frustraciones, o que una de las partes desconozca lo que la otra realmente piensa o siente, sumida permanentemente en un engaño.

A lo largo de mis años de práctica del taichi, he podido apreciar que el Tui Shou (el trabajo en parejas del taichi) es mucho más que un juego de habilidad con las manos. Más bien, constituye un ejercicio ideal de la mente y el cuerpo que nos enseña a oscilar entre los lados Yin y Yang de la comunicación.

Por un lado, el Tui Shou se basa en escuchar la fuerza de empuje del compañero, y guiar esa fuerza hasta que se agota, para posteriormente ser nosotros los que empujamos, permitiendo al otro que escuche la fuerza de nuestro empuje y la guíe de un modo eficiente. De este modo, el Tui Shou alterna la expresividad del Yang en la fuerza de empuje, con la receptividad del Yin en la escucha de la fuerza del otro y su redireccionamiento.

El Tui Shou es como un diálogo no verbal, que expresa los lados Yin y Yang de la comunicación, así como su alternancia, con el cuerpo, más que con la palabra. Esta práctica del Taichi debe ser aprovechada por el maestro para ayudar a sus alumnos a reflexionar sobre la manera que tienen de comunicarse, tomando conciencia de si tienen tendencia a ser más Yin o más Yang en la comunicación, y corrigiendo esos desequilibrios gradualmente, hasta compensar estos dos polos complementarios, encontrando la manera de comunicarse de un modo equilibrado.

En próximas publicaciones se compartirán algunos vídeos sobre esta práctica del Taichi, que no se conoce ni practica demasiado en nuestra sociedad, pero que es de vital importancia para sacar todo el jugo de este arte milenario en nuestra vida cotidiana.